Norah Jones sólo quiere divertirse. De hecho, utiliza la palabra diversión 28 veces durante una entrevista para promover su reciente disco, Visions, que ya está en plataformas.

Si alguien en la música se ha ganado el derecho a relajarse y disfrutar de lo que hace, esa es Norah, cantante y compositora de 44 años que hace más de 20 años irrumpió en la escena con su álbum debut exitoso, Come Away With Me. Vendió más de 27 millones de copias en todo el mundo y le valió cinco premios Grammy a los 22 años. Fue una época muy, muy extraña, reflexiona, en lo que parece un eufemismo. No estaba preparada.

Las canciones de Jones aparecieron hasta en programas de televisión con ese suave sonido de guitarra, una batería cepillada, el bajo acústico, la voz íntima de la intérprete y el piano con infusión de jazz, que todavía evocan nostalgia. Siento que nunca volví a alcanzar ese nivel de éxito, asegura la compositora. Pero estaba bien con eso. Fue demasiado estresante.

Come Away with Me le siguieron tres álbumes consecutivos que obtuvieron ventas de platino (las máximas) durante los siguientes siete años: Feels Like Home, Not Too Late y The Fall, mientras la década de 2010 trajo otros tres discos, ofertas que fueron admiradas por la crítica, pero ninguna estuvo cerca de igualar sus éxitos anteriores.

“Aunque trabajé duro y estaba orgullosa de la música, las estrellas se alinearon de una manera que hizo que (Come Away with Me) se volviera loco. No sabía cómo recrear eso, así que no iba a intentarlo”, cuenta.

Tener el foco de atención brillando sobre ella a una edad tan joven también ha dado forma a la relación de Jones con la fama (a pesar de que era hereditaria gracias a su difunto padre, el virtuoso del sitar Ravi Shankar).

Da la impresión de que a ella le resulta incómodo, incluso desagradable. Se necesita mucho trabajo para ser muy famosa y seguir siéndolo, afirma. No creo que eso sea agradable para mí. Vivo una vida bastante sencilla. Y lo agradezco; no me gustaría que quedara más expuesta.

Cuando Jones llegó a lo grande, era una etapa en la que a las estrellas del pop como Britney Spears y Christina Aguilera, la prensa destrozaba cada uno de sus movimientos y atuendos.

¿Quizás esto también haya distorsionado su idea de la celebridad?, se le pregunta.

Quiero decir, eso habría sido horrible, sostiene sobre estar sujeta a ese nivel de escrutinio. Eso es muy perjudicial para la gente; me alegro de no haber estado en eso.

Asegura que se sintió protegida y amparada por el equipo que la rodeaba en la cima de su carrera, instalada en un pequeño rincón de la industria que era más mi ritmo. Aún así, no puedes evitar sentir estar rodeada de advertencias muy visibles sobre artistas femeninas que no tuvieron tanta suerte.

Las respuestas de Jones se describirían como cautelosas. Cuando se le pregunta quién sería el artista de sus sueños para trabajar, contesta que hay toneladas de personas, pero se niega a dar nombres; cuando se le cuestiona qué carrera le habría interesado si no se hubiera dedicado a la música, responde que no tiene idea. Su vida privada es sagrada y en gran medida está prohibida; si bien menciona de pasada a los dos hijos, de 10 y siete años, que tiene con su esposo, el tecladista Pete Remm.

Durante la charla por Zoom, mantiene su cámara apagada. No se pueden ver sus expresiones faciales o esos grandes ojos marrones, que se iluminan mientras habla de su nuevo álbum: Visions.

Es por eso que, durante mucho tiempo, se mostró cautelosa a la hora de utilizar las redes sociales. Naturalmente, no me conecto a Internet ni publico mis pensamientos sobre el día o lo que está sucediendo; no es así como me siento cómoda estando en el mundo, comparte.

Camino hacia las redes sociales

Sin embargo, durante la pandemia halló una manera de hacerlo funcionar que le resultó natural: actuar en línea a través de transmisiones en vivo. Sentí que finalmente había encontrado mi camino hacia las redes sociales, agrega. Para mí, tenía mucho sentido. Hacer música, tocar canciones para la gente, es mi camino.

Aunque señala no haber experimentado el lado oscuro de estar en línea, no miro muy profundamente los comentarios, porque tengo miedo de eso. No querrás que eso te afecte la cabeza. Creo que es perjudicial para la gente.

Es obvio que una de las pasiones primordiales de Jones es la colaboración. Al referirse a su reciente álbum, ampliamente inspirado por las ideas que surgen en ese místico tiempo inferior entre el sueño y la vigilia, habla maravillas de trabajar con el productor Leon Michels, con quien había trabajado antes en un álbum navideño. Este disco fue diferente para mí, porque entramos y tocamos unas cuantas horas aquí y allá cada pocas semanas. No fue como si hubiéramos bloqueado un periodo; fue una especie de trabajo en progreso durante alrededor de año y medio. ¡Y fue muy divertido!

Ahí está esa palabra otra vez: me doy cuenta de que hablar de hacer música con Michels es cuando se utiliza con mayor frecuencia. Era una forma diferente de trabajar. Y fue agradable, porque no había ninguna presión inminente más que simplemente divertirnos tocando. Cada vez que nos reuníamos, era muy divertido.

Este contagioso entusiasmo quizá demuestra mejor por qué Jones ha sido tan prolífica cuando se trata de asociarse con otros artistas: sería difícil encontrar un músico de primer nivel con el que no haya trabajado durante las pasadas dos décadas, desde Keith Richards a Foo Fighters y a Ray Charles. ¿Quién era su favorito? Siento que todas las personas con las que he trabajado me han ayudado a moldear el lugar al que voy. Siempre estás inspirándote en tus experiencias y en las personas que entran en tu vida. Musicalmente, eso no es diferente.

¿Pero si tuviera que escoger, un arma en su cabeza…? Hice una canción con Dolly Parton para los Premios de la Música Country. Quiero decir, eso en definitiva es algo destacado. Le tengo mucho amor y respeto como artista y ser humano. Quiero decir, como compositora está simplemente loca: un unicornio loco que todos amamos.

Su amor por colaborar también ha llevado a Jones a hacer un podcast, Norah Jones Is Playing Along, en el que se sienta con artistas que antes incluyeron a Rufus Wainwright, The National y Dave Grohl, para una sesión de improvisación musical y conversación. Apoyarse en esa dinámica de grupo ha sido fundamental para liberarla como compositora: Me siento más inspirada para escribir que nunca, me dice. No importa cuán vulnerable se vuelva ahora, porque al final es una obra de arte. Y creo que mostrar emociones… ya no tengo miedo de eso.

Si bien Jones puede estar más feliz con una vida más tranquila y sencilla en estos días, le complace ver el nuevo grupo de mujeres poderosas que en la actualidad dominan la industria de la música. En los Grammy 2024, se hizo historia cuando las postuladas a mejor interpretación pop solista fueron mujeres. Ellas están gobernando, asegura sin atisbo de celos en su voz.

Todas las cosas que realmente quiero hacer en el futuro implican vacaciones que nunca he tomado. Me encantaría ir a un campamento de surf en Costa Rica. Me gustan las actividades físicas que son al aire libre. Creo que sería divertido. Ahí está esa palabra otra vez. Sólo quiero ser feliz. Es realmente la definición de lo que quiero. Deseo que mi familia sea feliz, quiero reír y disfrutar mi día. Y si consigo tocar música, bueno, entonces seré muy feliz. Suena divertido.

Visiones ya está disponible.

© The Independent

Traducción: Juan José Olivares

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