Ciudad de México. Aeropuertos, puertos y ferrocarriles, todos infraestructura estratégica que ha pasado al control de las fuerzas armadas, han hecho que el gasto operado por las secretarías de la Defensa Nacional (Sedena) y Marina (Semar) represente uno de cada 10 pesos del presupuesto conjunto de las dependencias federales, al tiempo que se ha reducido el gasto asignado a otros ramos del Ejecutivo, de acuerdo con información oficial.

Con la integración de empresas e infraestructura bajo su mando, como el Tren Maya y aeropuertos, las fuerzas armadas han mantenido una participación constante en el presupuesto del sector público, de acuerdo con datos públicos de la Secretaría de Hacienda.

En 2019, primer ejercicio de esta administración, la Sedena y Marina ejercieron 10.6 pesos de cada 100 con los que contaron los ramos administrativos, como se identifica en el Presupuesto a las secretarías de Estado, indican los datos de Hacienda. El año pasado esta participación fue de 10.1 por ciento, una reducción mínima, mientras ha disminuido en otras dependencias, como la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT).

El año pasado, la Sedena y la Semar fueron, respectivamente, la cuarta y sexta dependencias que más gastaron por encima del presupuesto aprobado por el Congreso al inicio del ejercicio: un total de 55 mil 47 millones de pesos, que hizo crecer sus erogaciones conjuntas en 35.8 por ciento, según los datos de Hacienda.

Al Ejército se aprobaron 111 mil 911.64 millones de pesos de presupuesto para 2023, pero terminó el año con un gasto autorizado por 151 mil 179.9 millones de pesos; y en la Marina también se extendieron los recursos de 41 mil 878.1 millones originalmente presupuestados a 57 mil 657.8 millones de pesos, muestran los informes hacendarios.

La inyección de recursos a las fuerzas armadas va más allá de un ejercicio presupuestal. Respecto a 2019, primer año de esta administración, el gasto de la Sedena creció 12.2 por ciento en términos reales, pasó de 106 mil 629 millones de pesos a 151 mil 179.9 millones el año pasado. Además de integrar en su estructura al Grupo Aeroportuario, Ferroviario, de Servicios Auxiliares y Conexos, Olmeca-Maya-Mexica; al Tren Maya; al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles y a la Aerolínea del Estado Mexicano, la dependencia ha hecho recortes en algunas áreas.

En el caso de la Semar, el gasto ha reflejado un incremento de 37.8 por ciento en términos reales, al pasar de 33 mil 997.9 millones de pesos en 2019 a 57 mil 657.8 millones de pesos, debido a que esta dependencia se ha hecho de aeropuertos, puertos y ferrocarriles al amparo de esta administración.

De la SICT, que vio reducida su participación en el gasto administrativo, de 5.3 a 3.5 por ciento del total, salieron la mayor parte de los activos que se han integrado a la Semar a lo largo de esta administración. Primero la marina mercante –que marcó la salida del primer secretario de Comunicaciones y Transportes de esta administración, Javier Jiménez Espriú–; luego el Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec, empresa distinta al Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, también bajo control de la Marina.

El año pasado, aunque de facto los marinos ya operaban el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México por decisión del actual gobierno, el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México pasó al control presupuestal de la Marina y a éste, además del Benito Juárez, se le entregaron las concesiones de los aeropuertos internacionales de Toluca; Matamoros, Tamaulipas; Loreto, Baja California Sur; Guaymas, Sonora; así como los de Colima, Ciudad del Carmen, Campeche; y Ciudad Obregón.

Para mantener la cuota de 10 por ciento del presupuesto administrativo respecto a 2019, las fuerzas armadas han ejercido las políticas de austeridad en algunas áreas. Por ejemplo, hasta el año pasado, en la Sedena se redujo 69 por ciento el gasto en la Dirección General de Materiales de Guerra; y en la Semar cayó 53.9 por ciento el recurso en la Unidad de Promoción y Protección de los Derechos Humanos.

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