Ciudad de México. Aparte de compositor, el violinista Manuel Enríquez (1926-1994) era un hombre polifacético en su calidad de precursor de la música nueva, promotor de las melodías mexicanas, embajador cultural, además de servidor público, sostiene su viuda, la pintora y curadora Susana Enríquez.

El 26 de abril se cumplirán tres décadas del fallecimiento de quien también incursionó en la música electroacústica. Con este motivo, diferentes instancias del Centro Nacional de las Artes (Cenart) han organizado lo que se perfila como el más grande tributo en torno a su obra y figura.

El homenaje InTerminado sueño: 30 aniversario luctuoso de Manuel Enríquez, que comienza hoy, incluirá conciertos, conversatorios y exposiciones en espacios como la Biblioteca de las Artes, que resguarda en comodato su archivo, así como el Centro Multimedia.

En 2016, con motivo de los 90 años del fundador del Foro Internacional de Música Nueva Manuel Enríquez, el Cenart organizó una exposición; sin embargo, no se tocó su música. En esta ocasión, además de que el enfoque estará en su faceta como intérprete, se han programado cinco conciertos dedicados enteramente a su arte. En uno, Alberto Cruzprieto tocará su obra integral compuesta para piano, mientras en otro, el Cuarteto de Cuerdas de Bellas Artes interpretará las cinco obras de Los cuartetos de cuerdas.

Enríquez no solía programar sus propias obras; incluso, a raíz de su muerte, hubo resistencia a tocar su música. “No lo querían recordar ni programar, decían que era muy pronto, que tuvo sus enemigos, que no lo querían. Eso me afectaba porque siempre pretendí que se tocara su música. Una vez un director de orquesta me dijo: ‘Susana, es muy pronto. Manuel tuvo muchos enemigos, no lo podemos programar’.

Eso me lastimaba porque Manuel trabajó no sólo para sí mismo, sino para los demás, para la música mexicana y la educación. Quería promover a Manuel, tocaba puertas, pero era difícil, dice Susana Enríquez a La Jornada. De hecho, unos años después de la muerte de su esposo se fue becada a Australia para estudiar un doctorado en artes. Antes, entregó en comodato el acervo del compositor a la Biblioteca de las Artes como parte de sus fondos especiales, con acceso para investigadores, estudiantes y personas interesadas en su legado.

El acervo de Manuel Enríquez consta no sólo de partituras, sino de su correspondencia personal, cintas de carrete, libros, fotografías, su colección de música de otras latitudes y documentos oficiales.

Susana Enríquez indica que después de 2000, muchas cintas de carrete se pasaron a la Fonoteca Nacional para que se estabilizaran, restauraran y digitalizaran. La Fonoteca tiene también en comodato el acervo sonoro. Se hizo una copia digital para que la tuviera la Biblioteca de las Artes para consulta, detalla la pintora. 

Texturas y colores

Son tres las exposiciones que comprende el homenaje. La primera, InTerminado sueño, con documentos del acervo personal de Enríquez, se abrirá hoy en el vestíbulo de la Biblioteca de las Artes. El 18 de abril, en el Foro Negro de la Galería Manuel Felguérez, se exhibirá la instalación sonora In-móvil: Experiencia de escucha alrededor de la obra electroacústica de Manuel Enríquez. Ese mismo día se inaugurará la tercera muestra, Ella y él: Los colores en la música de Manuel Enríquez, curada por su esposa y con un performance de la flautista Evangelina Reyes.

De acuerdo con Susana Enríquez, Manuel era un hombre interesado no sólo en la música, sino también en el arte. Hablaba de texturas y colores. Esta exposición, que es un homenaje a él, no es un ejercicio de sinestesia, sino una recreación y un juego lúdico de sonidos y colores.

También habrá tres conversatorios, en los que participarán figuras como Eugenia Revueltas, Sergio Cárdenas, Pilar Urreta y Margarita Pruneda. El programa de actividades también se llevará a cabo en conjunto con el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, la Universidad Nacional Autónoma de México y la Sociedad de Autores y Compositores de México.

El homenaje InTerminado sueño: 30 aniversario luctuoso de Manuel Enríquez concluirá el 1º de junio en el Centro Nacional de las Artes (Río Churubusco 79, colonia Country Club).

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