Productores independientes mexicanos plantearon este martes la urgencia de constituir una federación que represente al gremio. De cara a los nuevos esquemas y retos que presenta la industria cinematográfica mexicana y el panorama internacional, así como la coyuntura política actual del país, próximo a cambiar de administración federal.

Me emociona y entusiasma dar el gran paso de unirnos en una federación. Yo de aquí para adelante, ya será poco, pero estaré siempre por nuestro cine y por organizarnos. Sigamos haciendo cada vez más, más organizados, y mejor las cosas, subrayó Bertha Navarro, una de las más importantes productoras de cine en México.

Reunidos en el Encuentro de Productores Independientes, convocado por Julia Cherrier y Gabriela Gavinca, los participantes coincidieron en que agruparse de manera formal les permitirá negociar para el beneficio de nuestra industria.

De acuerdo con Inna Payán, esa organización puede ser muy importante para trabajar deveras por una ley que proteja a la cinematografía y al audiovisual en este país y los fortalezca. Han rondado muchas ideas, tenemos muchas cosas escritas, hemos trabajado con las instituciones, pero esto es una prioridad en la que todos debemos trabajar para que suceda y que sea con cláusulas que realmente nos ayuden. Creo, también, que hay que fomentar mucho la inversión extranjera, porque eso da trabajo, así como revisar algunos ejemplos internacionales, como el caso de Colombia, agregó.

Necesario, regular

Considero, también, que hay que regular, y eso cuesta mucho trabajo, porque ahí es donde vacila el productor, pues, por un lado, sí quiere hacerlo, pero, por otro, no, ya que puede haber represalias o falta de trabajo. Creo, entonces, que debemos organizar bien nuestras ideas y ver de qué forma sí podemos incidir para tener una industria más fortalecida.

Mineko Mori recordó que, a partir de unirse como gremio, los guionistas lograron hace unos días que las películas que reciban el Estímulo Fiscal a Proyectos de Inversión en la Producción y Distribución Cinematográfica Nacional (Eficine) deberán destinar al menos 3 por ciento del presupuesto total a ese rubro.

Nosotros también debemos unirnos a fin de poder lograr más beneficios para nuestro sector y nuestra industria, señaló la productora y guionista, quien mencionó como ejemplo la posibilidad de negociar con las plataformas internacionales, inspirados en las leyes de Francia, y pedir que inviertan un porcentaje de sus ingresos en México en contenido local, tanto en series como películas.

Visión individualista

Daniela Alatorre recordó que ésta no es la primera ocasión en que los productores mexicanos han tenido la intención de agremiarse e incluso señaló que existen en el país varias asociaciones en las que varios de ellos se aglutinan.

Dejó en el aire la pregunta de por qué ha sido tan difícil agruparse en una instancia que los represente, si se ha visto cómo otros gremios de la industria del cine han logrado unirse e impulsar ciertos cambios o beneficios.

Mori secundó lo expresado por Nicolás Celis acerca de que tal impedimento tiene que ver con la visión individualista de los productores ante ciertos temas y disposiciones que pueden afectarlos en lo particular, pero beneficiar a la mayoría.

Debemos pensar en el grupo y ser flexibles; se trata de ser parte de una familia. Tenemos que accionar, porque hemos platicado demasiado y ya es hora de ir como grupo, asentó.

Colectividad al amparo de la ley

Con más de 20 años en el ramo, Mónica Lozano Serrano afirmó que no se pueden imponer visiones particulares, sino las colectivas: “cada uno de nosotros podemos estar agremiados en una asociación –como AMPI, UP, Canacine– y (tener) un perfil con una búsqueda particular, pero también podemos constituirnos como una federación de productores, que puede ser una colectividad al amparo de la ley y tener la representación auténtica ante las instituciones públicas de nuestro país.

Y esto es para celebrarlo. Debemos generar un diálogo permanente, reflexión y comprensión de los temas que nos aquejan como sector, porque como colectividad podríamos, incluso, plantear que el productor sea creador de la obra audiovisual, que nos parece lejano, pero es algo reconocido en muchos países, y no vemos el porqué de que estemos limitados en ese reconocimiento. Y así, podría ser para muchos temas más en beneficio de la colectividad que de la visión particular.

Reunidos en la Universidad de la Comunicación, la opinión generalizada de los participantes fue que la conformación de la federación de productores es un tema imperativo que no puede dejarse más de lado y que debe aprovecharse el actual contexto político del país, porque si no será una iniciativa que se quedará en el cajón otros seis años.

Con el fin de lograr tal cometido, acordaron convocar para los próximos días a representantes de las asociaciones de productores del país y entablar mesas de trabajo en las que se definan objetivos y propósitos de esa federación.

Todos queremos una industria más sana, más fuerte, más unida. La mesa está puesta, no debemos centrarnos en diferencias, subrayó Gabriela Gavica. Enfatizó que es momento de romper el club de Tobi, dejar de ser elitista y darse cuenta de que somos productores muy diversos que, a pesar de tener intereses particulares, nos une una misma misión. La primera y principal pregunta ahora es ¿cuál es el objetivo de esta federación y cómo lo vamos a definir?

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