Ciudad de México. Con sus característicos suéteres y canciones, César Costa, el chico bueno del rocanrol –como le llamaban en su juventud–, endulzó el oído de sus seguidoras, en una época de rebeldía, de búsqueda de identidad, la cual marcó el inicio de abrir mis alas y de encontrar mi propio camino, recuerda el cantante.

En entrevista con La Jornada, afirma que en esa época, el rock fue una herramienta importantísima junto a mi carrera de leyes, lo que me abrió un mundo de posibilidades. La música me ha permitido viajar, conocer personas interesantes y tener experiencias maravillosas. El rock es una forma de vivir.

César Roel Schreurs, nombre real del intérprete suma 65 años de trayectoria desde que fue vocalista de los Camisas Negras. Abogado de profesión por la Universidad Nacional Autónoma de México, su camino artístico lo ha llevado a la composición, actuación, producción y conducción; incluso, por más de 25 años ha sido miembro del Consejo Consultivo de la Unicef en México y embajador de buena voluntad desde hace 17, porque siempre me he preocupado por las causas sociales.

En el imaginario colectivo, César Costa está presente con sus temas románticos: Besos por teléfono, Historia de mi amor o Tierno. En televisión participó en La carabina de Ambrosio, donde Xavier López Chabelo fue su muñeco Pujitos, quien llegó a cargar a Cesarín para meterlo a la maleta. En ese programa el también conductor compartió cámara con la recién fallecida Gina Montes. De la misma manera se le recuerda por Papá Soltero, emisión que luego de 35 años sigue transmitiéndose, entre otros trabajos que lo han consolidado como artista prolífico y completo.

En La caravana del rock & roll, César Costa continúa en gira y comparte escenario con sus colegas, reconocidos pioneros del movimiento del rocanrol en México desde hace más de seis décadas. La siguiente presentación de los veteranos roqueros será este viernes 16 de febrero en el Auditorio Nacional, con un concierto que tendrá una duración de más de cinco horas.

Nos reunimos los componentes originales -solistas y agrupaciones- del inicio de este género en el país, es una gran celebración. Se trata de la banda sonora de un público que ya abarca tres generaciones, explicó César Costa, nacido en la Ciudad de México el 13 de agosto de 1941.

Con ese espíritu jovial y el trato amable que lo caracteriza y se le agradece, aclara: “ojo, no sólo el rocanrol es un ritmo rápido. Cuando se inicio el movimiento había rápido y lento, este último devino en la balada y hay temas populares como Tus ojos, Mi primer amor, Tierno, Besos por teléfono. Es decir, este género dio nacimiento a muchos tipos de rock y facetas”.

La censura al rock, explica César, ha ocurrido siempre, desde el inicio se nos decía que esto iba a durar seis meses y la verdad ser rocaronlero no era bien visto en esa época, pero realmente si se dan cuenta todos los que estamos aquí, la gran mayoría somos personas productivas, de bien. El rocanrol es una actitud ante la vida.

Un termómetro social

Sobre las añoranzas de esa época dorada, César Costa comparte su visión: Cada época tiene sus valores, de aquellos años agradezco el éxito efervescente y eufórico con las muchachas y los viajes. Ahora es otra cosa; todo se ha ido asentando, ya son experiencias maduras, más profundas, ya no es la cuestión epidérmica nada más. Valoro el inicio del rocanrol, así como lo que esté vive.

–¿Qué piensa acerca de la música que actualmente se escucha?

–Es lamentable el deterioro que ha sufrido. Hablando francamente, se ha vuelto muy primaria, básica. El rocanrol era básico de alguna manera, pero tenía melodías y canciones muy bellas que perduran, pero lo actual, como el reguetón y todo esto, para mí deja mucho que desear. Además, las letras son muy ofensivas, llenas de agresión y violencia.

“Una canción como Besos por teléfono –mi segundo elepé en aquella época– era quizá un tema atrevido. La música es el termómetro de lo que está viviendo la sociedad y la de entonces era ingenua, limpia, transparente; por desgracia se ha ido deteriorando.”

Agregó que durante décadas de trayectoria no me he privado de nada. Me he divertido muchísimo, la he pasado bomba; mi paso por la universidad fue maravilloso, me costó un gran esfuerzo terminar la carrera, pues al mismo tiempo llevaba la artística, pero no me considero más ni menos fresa que todos los demás. En este tiempo no me ha faltado nada y la he pasado muy bien.

–¿Cómo portarse bien en un medio, digamos complicado y con posibilidades de hacer de todo?

–Mira, todo lo tienes a la mano, pero si sabes lo que quieres y lo que buscas en tu carrera, lo que no, lo haces a un lado. Tuve la oportunidad de estar en esto sin meterme en problemas, ni en adicciones. Se puede estar en este medio, es una profesión muy exigente y difícil que requiere de mucho esfuerzo y disciplina.

Sobre las diversas facetas en que ha incursionado, César Costa compartió que tanto la música, la actuación y la conducción, las tres son parte de lo mismo. Poder comunicarme con el público a través de cada una de ellas es lo que más me interesa, y tuve la oportunidad de hacer carrera en las tres, y así seguimos.

El cantante invita a su presentación en el Auditorio Nacional de mañana, para tener un rencuentro con la nostalgia, los recuerdos, con música y alegría.

Es imposible no preguntarle sobre su colección de suéteres, de la cual, dijo, llegó a tener alrededor de mil 500: Me los regalaban los clubes y los usaba en la televisión. Ahí les agradecía y me enviaban tres más (ríe al recordar). Tuve una colección enorme, pero los regalé para subastas y obras de caridad. Me quedé exclusivamente con el primero, con el que me inicié, el cual se sabe solito todas las canciones, vuelve a sonreír al describir su querida prenda de color amarillo claro, con una greca negra al frente.

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