Aunque los fabricantes y proveedores de automóviles apuestan fuerte por la futura demanda de vehículos eléctricos, la desaceleración mundial a corto plazo está causando problemas, como quiebras, ofertas públicas iniciales desechadas y recortes de producción.

La inversión en capacidad y desarrollo tecnológico ha superado la demanda real de vehículos eléctricos (VE), elevando la presión sobre las empresas para que reduzcan costos.

“Es cierto que el ritmo de crecimiento de los vehículos eléctricos se ha ralentizado, generando cierta incertidumbre. Construiremos en función de la demanda”, dijo Mary Barra, presidenta ejecutiva de General Motors, en una conferencia sobre resultados celebrada el martes.

GM, Ford y Tesla reducen producción

Con anterioridad, GM había recortado sus objetivos de producción de autos eléctricos ante la desaceleración de la demanda, pero Barra dijo a los analistas que las previsiones del sector “animan” a la compañía a aumentar al menos 10 por ciento las ventas de vehículos eléctricos en Estados Unidos este año, frente a 7 por ciento de 2023.

Ford también recortó anteriormente la producción de VE debido a un ritmo de crecimiento más lento de lo previsto.

El presidente ejecutivo de Tesla, Elon Musk, subrayó las dificultades a corto plazo, advirtiendo la semana pasada una fuerte desaceleración en el crecimiento de las ventas este año. Con la caída de los márgenes en medio de recortes de precios, los accionistas borraron 80 mil millones de dólares de la valoración de las acciones de la firma al día siguiente.

“No hay duda que las limitaciones -la carga de los VE y la falta de resistencia de las baterías a bajas temperaturas- están causando ansiedad entre los consumidores”, dijo Tim Piechowski, de ACR Alpine Capital Research, que posee acciones de GM.

“La realidad es que la curva de adopción será más lenta y los reguladores se opondrán al ahorro de combustible. Será una rampa más larga de lo que quizá se previó inicialmente”.

Este ritmo más lento se ha visto acentuado este mes por la retirada de planes anteriores.

El lunes, la francesa Renault abandonó sus planes de sacar a bolsa Ampere, su división de VE, debido a la lentitud del mercado bursátil. La empresa había dicho que la OPV podría alcanzar los diez mil millones de euros.

Los vehículos chinos también se ven afectados

La china CATL pronosticó el martes un crecimiento de los beneficios para 2023 muy inferior al del año anterior, al tener que hacer frente a la ralentización de la demanda y a la dura competencia.

CATL, el mayor fabricante de baterías para VE del mundo, se enfrenta al desafío de rivales más pequeños y a la desaceleración de la demanda en China, el mayor mercado.

El segundo fabricante chino de baterías para VE, BYD , pronosticó el lunes que su beneficio neto en 2023 aumentaría a un ritmo mucho menor que en 2022, mientras que la semana pasada la coreana LG Energy Solution predijo una ralentización del crecimiento del mercado mundial de VE este año.

“El impulso mundial de los vehículos eléctricos se está estancando. El mercado presenta un exceso de oferta frente a la demanda”, afirmó Adam Jonas, analista de Morgan Stanley, en una reciente nota de análisis.

Albemarle, el mayor productor mundial de litio, un material clave para las baterías de VE, anunció este mes que iba a recortar puestos de trabajo y gastos de capital en respuesta a la caída de los precios. Un informe cifró los recortes en 4 por ciento de su plantilla.

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