La pensadora y feminista Sylvia Marcos (Monterrey, 1938) sostuvo que es esencial descubrir qué desean los pobres y los oprimidos en sus propios términos: ahí está el aporte de Frantz Fanon y es también el trabajo que he hecho toda mi vida.

La intelectual obtuvo el Premio Frantz Fanon a la Trayectoria 2024 que otorga la Asociación Filosófica del Caribe (CPA, por sus siglas en inglés ), mismo que se le entregará en junio.

Sylvia Marcos presentará el 9 de febrero a las 17 horas su libro más reciente, Una poética de la insurgencia zapatista, en el espacio cultural La Bigotona. El texto conmemora 30 años del surgimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

En entrevista con La Jornada, dijo que quienes quieren ayudar a los grupos sociales marginados, como ciertos feminismos e izquierdas, tienen una idea de lo que éstos necesitan, pero a veces no se dan cuenta de que tienen colonizada la mente. Creen en el desarrollo como se presenta en los mecanismos de poder, pero, ¿eso sirve a los pobres o estamos destruyendo su propio medio?

Refirió que “Fanon es muy importante, porque en su libro Piel negra, máscaras blancas, nos dijo que alguien ‘puede ser negro, pero pedir lo que los blancos consideran que debe querer’. Ahí entra el fenómeno de la colonización, porque no estamos respetando lo que la gente marginada quiere y necesita, sino que queremos imponerles el concepto de desarrollo.

La CPA reseñó que el trabajo intelectual de Marcos ha abordado el pensamiento maya, en particular la dualidad de la interconexión e interdependencia mutuas, iguales y complementarias, de la vida femenina y masculina. También contribuye a pensar las epistemologías más allá de los modelos hegemónicos y centristas del norte global.

Marcos afirmó: Fanon fue mi mentor. Lo leí recién egresada de mi carrera de sicóloga clínica y absorbí su postura. Los años que tengo de trayectoria me he dedicado a entrar en comunicación con lo que pedía y exigía.

Mencionó que el Premio Frantz Fanon es muy importante y lo obtuvo por el trabajo que ha realizado durante toda su vida con muchos movimientos políticos y sociales, por la justicia y, sobre todo, tratando de llegar a la parte profunda de su pensamiento. No me quedé en la pura demanda, sino en un análisis de lo que dicen, cómo lo dicen, cómo lo viven, y tengo una relación muy directa con ellos, por ejemplo con el de Cherán, Michoacán, o el de las zapatistas.

La finalidad de la también socióloga es ver cómo su propuesta no es exactamente el concepto de derechos humanos como viene de arriba o del norte geopolítico, sino lo que quieren y necesitan como lo ven y lo piden, no como está dicho en documentos internacionales.

La intelectual tuvo de compañero de vida al arquitecto y pensador mexicano de origen suizo Jean Robert (1937-2020). Ambos fueron alumnos del teólogo, historiador y filósofo Iván Illich (1926-2002), crítico de la cultura moderna, sus instituciones y sistemas.

Jacqueline Martínez, presidenta de la CPA, difundió en un comunicado que Sylvia Marcos es ejemplo de valentía y convicción vividas en proyectos que elevan la salud y el bienestar de las personas y comunidades cuya humanidad está en mayor riesgo dentro de los sistemas de pensamiento coloniales euromodernos.

Añadió que la docente galardonada personifica nuestros más altos ideales de trabajo intelectual, que está intrincadamente entrelazado con las necesidades y aspiraciones de la vida diaria de las comunidades que son objeto de la opresión colonial en todas sus formas.

El galardón a la Trayectoria se entrega desde 2009; lo han obtenido 12 mujeres, entre ellas Catherine Walsh, María Lugones, Silvia Federici, Rita Segato, Angela Davis y Barbara Ransby.

Sylvia Marcos colabora en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, donde se creó en 2023 la cátedra que lleva su nombre. Fue fundadora de la asociación Comunicación, Intercambio y Desarrollo Humano en América Latina en 1974.

Ha participado en movimientos sociales y críticos. Formó parte del Centro Intercultural de Documentación, fundado por Iván Illich, institución que a principios de los años 70 desarrollaba un análisis antinstitucional de iglesias, escuelas y establecimientos médicos.

Desde hace cinco décadas ha participado en causas feministas, en la organización Mujeres en Acción Solidaria, en el impulso a la creación del Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer de El Colegio de México. Otro de sus empeños está relacionado con el surgimiento del EZLN y su acercamiento al feminismo indígena, al que denomina feminismo decolonial.

El sitio web de la cátedra Sylvia Marcos destaca que la pensadora “descubrió que el mundo indígena no sólo ha producido un feminismo ‘descolonial’, (sino) que esos feminismos, además de tener una noción menos confrontativa y excluyente del género, aporta muchas cosas nuevas e importantes no sólo a las luchas feministas, sino también a la resistencia indígena y a la creación de un mundo distinto al que surgió de los procesos económicos del capitalismo”.

Marcos es autora de decenas de textos, entre los que destacan Diálogo y diferencia: Los feminismos desafían la globalización (2005); Diálogo y diferencia: Retos feministas a la globalización (2008); Mujeres, indígenas, rebeldes, zapatistas (2011), y Cruzando fronteras: Mujeres indígenas y feminismos abajo y a la izquierda (2017).

Fue colega de Franco Basaglia, Félix Guattari y Michel Foucault en el Movimiento Antisiquiatría. Su pensamiento teórico y político se inspira en las mujeres zapatistas y ese movimiento.

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