Ciudad de México. El cinefotógrafo y director Rodrigo Prieto fue postulado por cuarta ocasión para un premio Óscar en la categoría de mejor dirección fotográfica. Vuelve a ser con un filme de Martin Scorsese, con quien el mexicano, con ésta, ya ha trabajado en tres ocasiones. Antes, ya había sido nominado por Secreto en la montaña, Silence y El irlandés, estas dos últimas también del director de Toro salvaje.

La candidatura de Prieto por Los asesinos de la Luna viene cargada de karma muy positivo, ya que la película (que se exhibe por Apple TV +) recuerda un suceso olvidado: el asesinato, en los años 20 del siglo pasado, de miembros del pueblo osage (ubicado en Oklahoma), que se habían hecho ricos tras hallar petróleo en sus tierras. Los hechos, que fueron investigados por la FBI, quedaron plasmados en un libro del escritor estadunidense David Grann que poco se conoce.

“Los asesinos de la Luna habla de la opresión hacia la gente que estuvo primero en el continente. No es sólo en Estados Unidos y sus nativos, sino es un tema que ha ocurrido en toda la región y de la cual podemos entender y aprender; eran hechos que estaban ocultos. Para mí, es un privilegio participar en contarlo”, comentó Prieto en un una sesión de prensa vía Zoom.

Hay que recordar que en los años 70 Scorsese hizo una investigación sobre los pueblos nativos de Norteamérica y su exterminio que lo impactó. Tras muchos años, se juntó con Eric Roth para comenzar a escribir el guion de Los asesinos…, que tiene una duración de tres horas y media y está protagonizada por Leonardo DiCaprio, Robert De Niro y Lily Gladstone.

No es fácil entrar a una cultura y comenzar a hablar de ella sin una autorización. Y por permiso no nos referimos a los burocráticos, sino a los cosmogónicos, los que Scorsese y su grupo de producción de avanzada tuvieron.

–¿Hubo algún tipo de bautismo, permiso o mote que te adentrara en los osage?– preguntó La Jornada a Prieto, egresado del Centro de Capacitación Cinematográfica.

Compartió que lo primero que ocurrió con los osage fue una cena que se hizo y en la que había unos 200 de ellos y 10 personas del staff.

Fue un momento hermoso porque nos sentamos en unas mesas largas y junto a ellos; nos explicaron la forma de su comida, por qué el plato estaba al revés… todo ese tipo de cosas bellas… Además, nos dieron regalos, como cobijas; a mí me tocó una pluma. En ese momento nos comenzaron a expresar sus inquietudes. Algunos hablaban de sus familiares y lo que vivieron en el pasado; de sus abuelas. Fue un momento lindo que fue un honor presenciar.

Agregó: también se hizo un tipo de bendición que fue muy bonita. Poco a poco fueron formulando sus preguntas, y también hablaron de sus rituales, de la luz y a qué hora del día plantean sus ritos y todo lo que tiene que ver con la imagen… Todos esos elementos fueron aplicados en la cinta.

El creativo de la imagen comentó que el acercamiento con los osage fue un proceso largo de aprendizaje y de ganarse su confianza. Estaban preocupados por cómo se iba a retratar esta historia, porque en Hollywood han incluido a personajes nativos americanos, pero han sido muy racistas con ellos y mal presentados. Ellos estaban preocupados por eso. Scorsese lo que hizo fue escuchar; les pidió que le contaran lo que deseaban, y de las cosas que nos iban narrando salieron algunos temas de la película.

Retratar lo bueno y lo malo

Prieto aseguró que cuando quieres acercarte a una historia de un pueblo que no es tuyo y que deseas entender, lo más importante es entrar con honestidad, humildad, con respeto, al tiempo de ser lo más objetivo. Retratar lo más real, lo bueno y lo malo. Lo que me encanta es la búsqueda del ser humano y de sus encuentros con todas sus oscuridades. Esta cinta profundiza en eso y yo traté de apoyar con mi fotografía.

Trabajar con Scorsese siempre es de aprendizaje para Prieto. Bueno él lo ha hecho “con todos los que he trabajado en mi carrera. Pero con Martin, a quien ya le enseñé Pedro Páramo (cinta que está dirigiendo el mexicano), me atrevo a preguntarle sobre los planos hechos que le gustan” porque están inspirados en sus películas.

Su relación comenzó con El lobo de Wall Street. Me llamó de un día para otro y yo estaba en Los Ángeles e iba a filmar en la India, cuando mi agente me dijo que Martin Scorsese me quería conocer no tuve tiempo de ponerme nervioso. De hecho, es muy agradable, tiene una personalidad muy bonita y de inmediato me hizo sentir cómodo, comenzamos a sentir nuestras vibras. Luego me buscó la producora para decirme que estaba en la película.

Trabajar con Scorsese es hacerlo con un cinéfilo. Cuando me cuenta de filmes de los años 40 lo hace con tal entusiasmo que parece un niño.

Rodrigo sostiene que México siempre está presente al momento que reconocen su trabajo. Mis raíces están en mis proyectos. Estoy con mi bandera representando a México. Y poco han cambiado sus sueños, rememora, porque “uno sueña simplemente con trabajar en este tipo de proyectos. No estudié pensando en premios, sino en tener la oportunidad de contar historias que muevan. Recuerdo cuando (Alejandro González) Iñárritu recibió la postulación por Amores perros. Estábamos filmando en Real de Catorce y de lejos lo vimos llamando por un teléfono satelital por el cual le habían avisado… verlo celebrar fue emocionante porque esa nominación era para todo el filme”.

Sobre sus expectativas para la estatuilla, cuenta que los Óscar es sólo “una fiesta, porque pensar lo contrario es equivocado, pues no puede ser una competencia en la que no hay un puntaje, sino lo que opinan otros; eso está fuera de las manos de uno. Sólo se comparte con los otros colegas. Sé de las posibilidades, pero cualquier cosa puede pasar. Las expectativas te llevan a la decepción. Por ejemplo, Greta Gerwig no fue nominada como mejor directora, y es raro porque Barbie tiene un tabajo creativo alucinante”.

El gobierno de México felicitó al cinefotógrafo mexicano por recibir este martes la postulación. Ahora Prieto se verá la cara con Hoyte van Hoytema (Oppenheimer), Matthew Libatique (Maestro), Robbie Ryan (Pobres criaturas) y Edward Lachman (El Conde).

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