Ciudad de México. En México hay más trabajo, pero con menos pago. De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la población subocupada en México, es decir, aquella que trabaja menos de 35 horas semanales y está dispuesta a hacerlo más horas, ascendió a 4.5 millones de personas al cierre de 2023, un incremento de 7.3 por ciento o 308 mil 654 personas, respecto a 2022.

Si bien la cifra ha disminuido desde su pico en 2020, que fue de 7.4 millones de personas, para luego bajar a 5.7 millones en 2021, cabe apuntar que en 2018 había apenas 1.1 millones.

Al término de 2023, el subempleo es una condición en la que se encuentran 7.6 por ciento de las personas trabajadoras en el país. En 2022 alcanzó una tasa de 9.2 por ciento de la fuerza laboral con necesidad y disponibilidad para ofrecer más horas de trabajo.

Según especialistas, el principal problema del mercado laboral no es el desempleo, sino la subocupación por insuficiencia de ingresos, que asocia bajos ingresos con empleos de baja productividad. La población ocupada que tiene la necesidad y disponibilidad de ofertar más tiempo de trabajo de lo que su ocupación actual le demanda.

Los trabajadores en cualquier parte del mundo temen perder su empleo en los próximos meses como resultado de los impactos económicos. En el caso de México, esta proporción se eleva arriba de 60 por ciento de la fuerza laboral.

Si bien la crisis por el coronavirus sirvió para acelerar la transformación tecnológica del mundo del trabajo. En este contexto, los empleados a nivel global consideran que pueden aprender y desarrollar las habilidades necesarias para los trabajos del futuro con el apoyo de sus patrones.

Mayor contratación de mujeres

A priori parece que el actual mercado laboral es más favorable a la contratación de mujeres que a la de hombres, a pesar de que continúan percibiendo salarios inferiores, otro factor de desigualdad.

Por su parte, las mujeres continúan ocupándose sobre todo en el sector servicios; en él, las ramas de actividad con mayor número de mujeres son el comercio y las actividades sanitarias y de servicios sociales. Destacan también las mujeres trabajando en educación y, en menor medida, en la hostelería, las actividades de los hogares, la industria manufacturera y la administración pública.

El problema radica en la subocupación, que les afecta de manera más acuciante que a los hombres. Las mujeres están más sobrecalificadas en las tareas que desempeñan. Como consecuencia, el número de mujeres que ocupan cargos de dirección es mucho más reducido que el de hombres. Hay un filtro brutal a la hora de permitir a las mujeres promocionarse para estos cargos y no siempre está relacionado con una opción personal.

No hay que pasar por alto el hecho de que tener hijos a menudo también supone un freno en la carrera laboral.

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