En 1990, la final de la Copa del Mundo en el estadio Olímpico de Roma produjo un profundo silencio. Una falta en el minuto 85 de Roberto Sensini sobre el alemán Rudi Völler obligó al árbitro Edgardo Codesal, nacido en Montevideo pero nacionalizado mexicano, a señalar un penal en contra de Argentina. Las imágenes de la televisión italiana mostraron en vivo un ligero contacto del zaguero santafesino, en su intento por cortar la jugada con la pierna derecha. Como el resto de su equipo, el capitán Diego Maradona no lo podía creer. Había que ver la jugada muchas más veces para llegar a una conclusión firme.

Con la particularidad de pegarle por igual con las dos piernas, Andreas Brehme cruzó la pelota a un costado del portero Sergio Goycochea y definió el título mundial de Alemania, después de caer en México 86. Aquella secuencia de cuadros por segundo acompañó a Brehme, que lo mismo jugaba como lateral que en el medio campo, hasta el final de sus días. No importa dónde esté, en un aeropuerto o de compras, siempre me preguntan por ese partido, decía siempre sonriente. Su pareja, Susanne Schaefer, informó ayer en un comunicado que el mítico héroe de la Mannschaft murió repentinamente en Múnich al sufrir un paro respiratorio. Tenía 63 años.

Fue un jugador de una disciplina extraordinaria, afirma Codesal a La Jornada al recibir en su casa la noticia. Dentro de la cancha no se sentía. No hablaba con el árbitro ni protestaba absolutamente nada. Apenas y se le conocía la voz, pero tenía unas condiciones fabulosas. Si usted mira la repetición del penal, puede darse cuenta que en el espacio entre el poste y la mano de Goycochea sólo podía pasar el balón. Le aseguro que, viendo de frente el remate, era impresionante ver dónde la tiró. Tal vez si lo hubiera hecho 10 centímetros más hacia el centro se la ataja-ba el portero, quien además era un experto en leer el lenguaje corporal del jugador cuando toma-ba carrera.

Brehme es el primer campeón del mundo de Italia 90 que dice adiós. Hace un par de años, un canal de televisión en Alemania lo puso en contacto con Goycochea para ahondar en los detalles de aquel episodio. Yo sabía que lo ibas a tirar a mi derecha, le aseguró el ex atajador de penales. Lo que no sabía es que el ex seleccionado alemán había recibido un golpe en la pierna izquierda, por lo que pensó que era más seguro cambiar de perfil. Como antes lo hizo Gerd Müller en la Copa de 1974 (2-1 a Países Bajos), entró en la historia del futbol al lado de figuras inolvidables como Lothar Matthaus, Jürgen Klinsmann, Rudi Völler y el jugador y entrenador Franz Beckenbauer.

El último antes de la reunificación

Ese Mundial tuvo además otro significado, ya que fue el último título de la República Federal Alemana antes de la reunificación del país. A pesar de que pasó mucho tiempo, Codesal aún sigue recibiendo insultos de aficionados argentinos. Ya perdió la cuenta de las veces que ha mirado la repetición de la falta de Sensini en programas televisivos y canales de YouTube. Medios sudamericanos lo buscan con la intención de confrontar su decisión, pero el ex internacional prefiere no contestar el teléfono. A sus 72 años, dice, no hay nada que pueda cambiar su opinión.

Si volviera a nacer y tuviera que dirigir de nuevo la final, marcaría otra vez esa falta, señala sin sobrepensar su respuesta. Afuera del área es sencillo señalar una infracción, porque no hay mayor trascendencia. Pero créame que lo vi, estoy seguro. Sabiendo que iba a cambiar el resultado del partido, lo pensé dos veces, porque ya no había tiempo en el reloj. Argentina, además, tenía un hombre menos por la expulsión de Pedro Monzón. Pero de que lo volvería a marcar, lo haría, porque para eso estaba ahí. Desde la tribuna es muy fácil decir que no era, que fue un robo, pero adentro era penal.

Varios ex compañeros y otras personalidades rindieron tributo al campeón alemán en diferentes ámbitos. El Bayern Múnich, donde jugó dos temporadas a mediados de los años 80, informó que sus jugadores lucirán un brazalete negro en señal de luto en el partido del sábado contra el Leipzig.

No lo puedo creer. La noticia me entristece muchísimo, declaraba Rudi Völler a pocas horas del comunicado de la familia. Andi era nuestro héroe mundialista, pero para mí era mucho más. Fue un amigo y un compañero legendario. Echaré de menos la maravillosa manera en que disfrutaba vivir.

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