Washington y Nueva York. Víctimas y activistas contra la violencia de armas de fuego de México y Estados Unidos, incluyendo una de las madres de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa y la madre de una joven asesinada en Uvalde, Texas, se presentaron junto con legisladores demócratas y organizaciones sociales para lanzar una nueva agenda binacional para la paz y la justicia.

El diputado federal demócrata Jesús Chuy García, de Chicago, denunció, en conferencia de prensa con los integrantes de la nueva red, que lo que están creando los fabricantes y traficantes de armas es un río de hierro que genera mucha violencia en México y países de Centroamérica. Agregó que en este país como padre, amigo y vecino durante 50 años en Chicago, he conocido demasiadas personas heridas o asesinadas por la violencia armada.

Para el diputado García, el problema es transfronterizo. Mucha gente en mi distrito tiene familia en México y están preocupados por la seguridad de sus seres queridos, señalando que la violencia de los cárteles sigue aumentando. Esa violencia, subrayó, es nutrida por armas que provienen de Estados Unidos. Indicó que las causas principales de este tipo de violencia tanto en México como Estados Unidos son el enfoque de esta nueva red binacional.

En conferencia de prensa frente al Capitolio en Washington, García dio la palabra a Cristina Bautista, madre de Benjamín Ascencio Bautista, uno de los 43 estudiantes desaparecidos de la escuela normal de Ayotzinapa en 2014. Ella resumió ante los medios y los legisladores la ya bien conocida historia de los hechos en la desaparición de los estudiantes, con evidencias de que fue un crimen de Estado y lo que calificó como el fracaso del gobierno en llegar al fondo del caso. Como padres no podemos olvidar a nuestros hijos, exigimos su presentación con vida, declaró.

Hoy nos encontramos aquí para que sepa el gobierno de Estados Unidos, porque Estados Unidos vende las armas y estas armas fueron utilizadas el 26 de septiembre de 2014, aseveró. Agregó: no somos los únicos, hay miles y miles de familias que buscan a seres queridos, algunos aquí en Estados Unidos. Nuestro dolor es nuestra rabia.

Entre los reunidos este martes estaban Kimberly Rubio, madre de Lexi, quien tenía 10 años cuando fue asesinada junto con otros 20 estudiantes en Uvalde, Texas el 24 de mayo de 2022. Un joven de 18 años armado con una arma de fuego legalmente comprada ingresó a una escuela y empezó a asesinar a estudiantes. Tardó 77 minutos para que 276 policías confrontaran a un solo adolescente armado. Temían al arma, es el arma.

Po Murray, una de las voceras del Newtown Actions Alliance, organización formada después de que 26 niños y seis maestros fueron asesinados en diciembre de 2012 en la escuela primaria de Sandy Hook en Newtown, Connecticut, acusó directamente a los fabricantes de las armas usadas ahí y tantos otros asesinatos múltiples. “Armas de guerra, los rifles AR-15 en particular, son las armas que más desean los asesinos múltiples, los que disparan en las escuelas, y los cárteles de droga”, declaró. “Desde la tragedia de Sandy Hook, otros 13.7 millones AR-15 han sido fabricados. La industria de armas ganó 11 mil millones de dólares”.

Concluyó que la industria de las armas y el cabildeo de armas están matando a nuestros niños en Estados Unidos y más allá de nuestras fronteras. Esto puede cesar si los legisladores deciden optar por las vidas sobre las ganancias de las armas.

Murray viajó a México con la organización Global Exchange –la cual está organizando esta red binacional– para reunirse con otras familias víctimas de la violencia de las armas. Instó a apoyar proyectos de ley en el Congreso, incluyendo la Stop Arming Cartels Act y la llamada Acta ARMAS, que buscan imponer mayores controles a la venta de estos artefactos. Las armas ahora son la mayor causa de muerte de nuestros niños en Estados Unidos y ahora es la causa número uno de muertes de menores de edad en México. Los fabricantes de armas estadunidenses tienen las manos ensangrentadas.

Esta es la primera vez que víctimas de Uvalde, Sandy Hook, Ayotzinapa y otras víctimas de asesinatos masivos se están reuniendo en Washington para llamar a la acción legislativa con el propósito de poner fin a la violencia de armas de ambos lados de la frontera, declaró Marco Castillo, codirector ejecutivo de Global Exchange.

En otra parte del Capitolio este miércoles se realizó una audiencia ante el comité de Asuntos Exteriores de la cámara baja, donde, entre otras cosas, se abordó el tema del tráfico de armas. El diputado demócrata de mayor rango en el comité (los republicanos tienen la mayoría en la cámara), Joaquín Castro, preguntó al secretario asistente de Estado Todd Robinson, encargado de asuntos de narcóticos y aplicación de ley, sobre el origen de las armas empleadas por cárteles en México, Centroamérica y el Caribe, a lo cual confirmó que la mayoría de las armas de fuego empleadas por criminales en la región provienen de Estados Unidos.

Castro subrayó que es importante la pregunta porque sus colegas frecuentemente se limitan a hablar de los peligros reales de los cárteles, pero no abordan el hecho de que ellos son empoderados con armas estadunidenses y que se requiere hacer más para frenar el tráfico ilegal de armas a manos criminales.

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