Ciudad de México. La junta de gobierno del Banco de México (BdeM) decidió de manera unánime recortar en medio punto porcentual la tasa de referencia interbancaria para ubicarla en 9.00 por ciento, esto ante evidencia de que la inflación continúa a la baja.
Se trata del segundo recorte consecutivo de medio punto porcentual, y el sexto de manera consecutiva, sólo que los otros cuatro habían sido de un cuarto de punto porcentual.
Según el comunicado de política monetaria publicado este jueves, la junta de gobierno del banco central juzgó que el proceso desinflacionario ha continuado avanzando y reiteró que el combate a la inflación se encuentra en una etapa en la cual se buscará llevarla de los niveles actuales, alrededor de sus promedios históricos previo a la pandemia, a la meta de 3 por ciento.
Destacó que niveles de la tasa de referencia menores a los que demandaron los choques globales son consistentes con los desafíos que presenta esta fase, incluyendo el posible impacto de los cambios de las políticas comerciales a nivel global.
El BdeM hizo énfasis en que la inflación general permaneció en niveles no observados desde principios de 2021, ubicándose en 3.67 por ciento en la primera quincena de marzo.
Destacó que las expectativas de inflación general para el cierre de 2025 disminuyeron. Las de mayor plazo permanecieron relativamente estables en niveles por encima de la meta. Además, los pronósticos de inflación se mantienen vigentes, y se continúa esperando que la inflación general converja a la meta en el tercer trimestre de 2026.
En tanto, dijo que los pronósticos están sujetos a los siguientes riesgos. Al alza: depreciación cambiaria; disrupciones por conflictos geopolíticos o políticas comerciales; persistencia de la inflación subyacente; presiones de costos; y afectaciones climáticas.
Mientras que a la baja: una actividad económica menor a la anticipada; un menor traspaso de algunas presiones de costos; y que el traspaso de la depreciación cambiaria a la inflación sea menor al anticipado.
“Se considera que el balance de riesgos respecto de la trayectoria prevista para la inflación en el horizonte de pronóstico si bien se mantiene sesgado al alza, ha mejorado”, señaló.
Además aclaró que los cambios de política económica por parte de la nueva administración estadunidense han añadido incertidumbre a las previsiones. Sus efectos podrían implicar presiones sobre la inflación en ambos lados del balance.