San Diego. Su viaje alrededor de la Luna está previsto recién para septiembre de 2025, pero los cuatro astronautas de la misión Artemis 2 ya se están preparando para su regreso y desde hace ocho días se entrenan en el mar con la Marina estadunidense frente a la costa de California.

“Es una locura. Es el tipo de cosas que sólo suceden en las películas y lo vivimos todos los días”, dijo el miércoles el comandante Reid Wiseman en la base naval de San Diego, vestido con su uniforme militar de astronauta azul eléctrico.

La noche anterior, el cuarteto se encontraba en una pequeña balsa inflable en el Pacífico.

A bordo de un enorme barco de asalto anfibio, cientos de marineros, buzos y pilotos del ejército estadunidense tuvieron que coordinar sus esfuerzos para rescatar y transportar por aire a los exploradores espaciales. Un ensayo general imprescindible para llevar a cabo la que será la última etapa de una misión histórica.

Wiseman y sus tres colegas se convertirán en los primeros humanos en acercarse a la Luna desde el final del programa Apolo, hace más de 50 años.

Si todo va bien, sobrevolarán el satélite terrestre durante un viaje de 10 días a bordo de la cápsula Orión, antes de regresar al mar.

Objetivo Marte

¿Cómo afrontar una posible tormenta? ¿Qué procedimiento se debe iniciar si uno de los astronautas resulta herido? ¿Qué se puede hacer para atraer la cápsula vacía al interior de la bodega del barco?

La formación permite abordar todos estos detalles, gracias en particular a una réplica a tamaño real de Orión: un gran cono negro apodado “Darth Vader”, por su parecido con el casco del villano de “Star Wars”.

“Pensamos continuamente en lo que vamos a hacer”, explica a la Afp Lily Villareal, la responsable de la NASA que supervisa la fase de regreso de la misión. “Necesitamos prepararnos para todos los escenarios”.

Con el programa Artemis, la humanidad regresa a la Luna, ya no para llegar a ella, sino para “permanecer” allí de manera duradera, recuerda.

Mientras que Artemis 2 se limitará a sobrevolar la Luna, la tercera misión del programa, prevista para finales de 2026, deberá en cambio llevar humanos al astro.

El objetivo es enviar misiones de varias semanas de duración, para luego establecer una base en la superficie y una estación espacial en órbita alrededor de la Luna, capaz de servir de relevo para la conquista de Marte. Porque ahora es el planeta rojo el que interesa a la NASA.

“Nuestra Tierra tiene recursos limitados”, subraya Villareal. “Por eso tenemos que descubrir qué podemos hacer por el bien de la humanidad”.

“Liderar”

Pero la reconquista de la Luna va más allá de la simple ambición de convertirla en un trampolín hacia un espacio más lejano.

Desde hace varios años, empresas privadas sueñan con enviar turistas, y nuevas potencias como India, Japón y China han conseguido alunizar.

Pekín también aspira a transportar humanos hacia la Luna para 2030, lo que presiona a la NASA para que no acumule retrasos.

En este contexto, “la cuestión no es realmente por qué vamos allí, sino si vamos a estar en cabeza o no”, estima Christina Koch, otra astronauta de Artemis 2.

Koch se convertirá en la primera mujer en aventurarse tan lejos en el espacio y estará acompañada por el canadiense Jeremy Hansen y Victor Glover, el primer astronauta negro que participa en una misión lunar.

Con su nuevo programa, la NASA pretende que una mujer y un hombre negro caminen por primera vez sobre la Luna.

El programa Apolo ya envió a la Luna a 24 hombres, todos blancos, entre 1969 y 1972. Sólo ocho siguen vivos y, al igual que la Armada estadunidense, algunos veteranos han tomado a sus sucesores bajo sus alas.

Thomas Stafford, que fuera parte del Apolo 10, invitó a almorzar al equipo de Artemis 2, según Wiseman.

“Enseguida nos preguntó: (…) ‘¿qué harán si las computadoras se estropean? ¿Han pensado en cómo funcionarán sus trayectorias?'”, dijo el astronauta. “Inmediatamente se comportó como un padre que quería asegurarse de que sus hijos salieran sanos y salvos”.

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