El futuro en Estados Unidos, visto por los que lo están heredando, no es muy alentador. Una generación que ha vivido con su país desatando guerras durante casi todas sus vidas (Irak, Afganistán, intervenciones en otros lugares, y participación indirecta en las guerras en Ucrania y Palestina) y que podría ver –según científicos– literalmente el principio del fin de la vida humana en el planeta ante la crisis del cambio climático, entre otras cosas.

Los políticos siempre dicen que casi todo lo que hacen es por nuestros hijos. Pero esos hijos, según encuestas, no les creen mucho. La llamada generación Z en EU –los de entre 12 y 26 años de edad– no confían en las principales instituciones políticas o sociales de este país, reveló el sondeo más reciente sobre el estado de la juventud por Gallup en septiembre de 2023. Entre las instituciones menos confiadas por los jóvenes está, en primer lugar, el Congreso, seguido por los medios, la presidencia y las grandes empresas tecnológicas. Con la excepción de la ciencia, ninguna institución goza de la confianza de una mayoría de los jóvenes (https://news.gallup.com/opinion/gallup/510395/gen-voices-lackluster-trust-major-institutions.aspx).

El reconocido sondeo nacional de jóvenes (18 a 29 años) de la Universidad Harvard emitido en diciembre descubrió que los jóvenes probablemente votarán menos en 2024 que en 2020. A la vez, la pluralidad no confía ni en Biden ni en Trump sobre varios temas, desde la guerra de Israel y Ucrania, hasta cambio climático, violencia de armas de fuego, salud, y seguridad pública. (https://iop.harvard.edu/youth-poll/46th-edition-fall-2023).

Al arrancar el año electoral, sondeos demuestran que hay un deterioro preocupante del apoyo de Biden y la cúpula demócrata entre los votantes jóvenes. Biden ganó por margen de casi 25 puntos entre los votantes de 18-29 años en 2020 –clave para su triunfo sobre Trump–, pero esa ventaja se está esfumando.

Pero el peligro no es que los jóvenes de repente voten más por Trump, sino que no participen en la elección. Un 58 por ciento de volantes entre los 18 y 34 años no están seguros que participarán en estos comicios, según sondeo de Axios. Un gran segmento del voto de los jóvenes por Biden en 2020 fue, en realidad, un voto contra Trump, y algunos observadores señalan que el presidente no ha hecho lo suficiente para ganarse el apoyo de los jóvenes.

El movimiento por un alto el fuego inmediato y el fin de la complicidad estadunidense con los crímenes de guerra de Israel ha sido encabezado por jóvenes en coaliciones multirraciales –con las más simbólicamente potentes encabezadas por judíos y árabe-estadunidenses, musulmanes y otros– rechazando el discurso oficial de Washington. Más de 70 por ciento de votantes jóvenes desaprueban del manejo de Biden de la guerra de Israel en Palestina, según varias encuestas recientes ( New York Times, NBC News, Pew).

Pero no es sólo esa guerra. La semana pasada, integrantes de Sunrise Movement –una de las principales organizaciones ambientalistas que surgieron recientemente y contribuyeron a la derrota de Trump– llegaron a la sede nacional de la campaña electoral de Biden exigiendo que él declare una emergencia climática y que llame a un alto el fuego y deje de financiar la guerra de Israel en Palestina. Financia el clima, no el genocidio, decían las mantas, advirtiendo que si ignora estas demandas, se arriesgará a perder la elección. Unos 21 activistas de una organización de jóvenes que ayudó a llevar al candidato a la presidencia fueron arrestados.

Como siempre, a los jóvenes les toca rescatarnos y uno agradece que algunos siguen –como sus antepasados– recordando que su papel es cuestionarlo todo, especialmente lo que proviene de las autoridades. Y responder. El mundo no será destruido por aquellos que hacen el mal, sino por aquellos que los observan sin hacer nada, se dice que dijo Einstein.

The Who. My generation. https://www.youtube.com/watch?v=gJecJ5SI5W0

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