Ciudad de México. La inteligencia artificial afectará todos los trabajos de una manera u otra, incluso los de más alta calificación, pero los espacios laborales que se pueden crear a partir de la innovación tecnológica son más que los amenazados por la automatización, destacó Gilbert Houngbo, director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Se estima que al menos 10 por ciento de los trabajos se vean afectados por la automatización, de ahí la “necesidad urgente” de mejorar los sistemas de protección social, de proveer un entrenamiento apropiado frente al desarrollo de nuevas industrias, así como de abordar la crisis climática, dijo Houngbo, en el marco de una reunión especial del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas.

Expuso que implementar de lleno las medidas del acuerdo de París puede generar 24 millones de trabajos en 2030, mientras se perderían 6 millones en industrias intensivas. De ahí la necesidad de capacitar para tener una fuerza laboral adaptable y resiliente a los cambios, agregó.

Mariana Mazzucato, catedrática de Economía de la Innovación y el Valor Público en la University College de Londres, comentó que se requiere modificar la manera en que se dirige la economía. Se deben poner al centro de ésta los objetivos de desarrollo sostenible y no dejarlos en la periferia, como un accesorio de la actividad.

Por ejemplo, en el sector salud, se debe poner al centro la premisa de dar el servicio a toda la población y con ese objetivo como punto de partida, crear un sistema económico para proveer de manera masiva con innovación a los esquemas públicos. Los recursos para llevar adelante estas acciones se encuentran en los bancos públicos de desarrollo y organismos multilaterales, con un conjunto de 22.4 billones de dólares.

Jeffrey Sachs, director del Instituto Earth del Centro para el Desarrollo Sostenible de la Universidad de Columbia, enfatizó la necesidad de mejorar la educación en América Latina y el Caribe. La evidencia está en el comparativo de las tasas de crecimiento del producto interno bruto (PIB) por habitante entre los países de Asia y los latinoamericanos.

En 1990 el PIB per cápita en el promedio de países de Asia era de 2 mil dólares, mientras en las economías latinoamericanas era de 11 mil dólares. Esa brecha de más de cinco veces contrasta con la reflejada en 2023, donde en los primeros el ingreso alcanza 13 mil dólares y en América Latina 16 mil.

El avance en Asia a lo largo de tres décadas se explica porque se ha puesto “un tremendo esfuerzo” en el avance tecnológico, primero a través de una educación STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) de calidad, explicó Sachs.

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