Berlín. El joven director estadunidense Aaron Shimberg trae a la Berlinale un interesante trabajo que plantea una cuestión fundamental sobre la identidad humana desde los dos lados de la moneda de la autopercepción, tanto la mirada externa e interna de nosotros mismos.

A Different Man, -Un hombre diferente– cuenta la historia de Edward, un hombre con neurofibromatosis, un trastorno genético del sistema nervioso que ocasiona tumores benignos o distorsiones en la piel, entre otras cosas. 

Su singular aspecto define por completo su vida, su carácter introvertido lo hace encerrarse en sí mismo y establecer un mínimo de contacto social. Las miradas que se clavan en su deformado rostro de cualquiera que se cruza en su camino no son un aspecto al que se acostumbre. Uno de sus vecinos le espeta sin más ni más, todo infortunio tiene como causa el no aceptar las cosas como son”.

Su amable vecina parece ser un tanto diferente y establece con ella una cordial relación. Lo previsible ocurre y el introvertido Edward termina enamorándose.

Llega entonces una interesante oferta por parte de un equipo médico que ofrecen a Edward probar un medicamento que paulatinamente corregirá las deformidades en su rostro. El medicamento funciona y Edward poco a poco empieza a convertirse en un hombre muy atractivo, protagonizado por Sebastian Stan. Decide entonces eliminar de la faz de la tierra a Edward y lo da por muerto ante los vecinos. De hecho consigue un trabajo donde se explota su imagen. 

Aparece en escena otro protagonista con el rostro deformado por el mismo padecimiento que trabaja como actor y lleva una vida aparentemente feliz. Se trata del actor Adam Pearson en el papel de Oswald. 

Pearson es un actor británico cuyo rostro está desfigurado a consecuencia de la neurofibromatosis. 

Edward es ahora un hombre diferente, el título del filme, pero no es feliz, la imagen con la que ha caminado por la vida no es él, no logra reconocerse y la historia se va enredando en una especie de comedia que por momentos hace reír y por otros no deja de invitar a la reflexión sobre la construcción de la identidad en función de la mirada externa.

El joven director estadunidense en conferencia de prensa comentó que su propia historia le ha motivado a tocar el tema de discapacidades o distorsiones y su efecto en la psique de las personas. Shimberg nació con labio leporino y paladar hendido. 

 

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